miércoles, septiembre 22
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DICOTOMÍAS: DE LAS EXCEPCIONES O VIOLACIONES A CONTRATOS Y TRATADOS AL ACUERDO DE PARÍS

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Cada vez con mayor frecuencia constatamos que los argumentos de incumplimiento de tratados o contratos internacionales forma parte del día a día; sin embargo he visto también con curiosidad que mientras dichos incumplimientos provengan de una minoría de países se les llama “Excepciones válidas” fundamentadas o justificadas en temas de protección a sus empresas, países, seguridad u otros, pero cuando provienen del resto de los países como México, se les llama “Violaciones” u otros términos muy bien escogidos.

Creo que este problema no es únicamente etimológico ni legal per se, pero sí en muchas ocasiones uno con fines políticos que tiene su origen en el autoasignado carácter excepcional de algunos países, posterior a 1945 y 1991 que “dicta” irrefutablemente la “calidad” de ciertos países para no regirse por las mismas reglas, principios, convenciones y leyes catalogadas como internacionales -vinculantes o no-, pero que el resto del mundo debe o debería cumplirlas sin excepción. El acaparamiento de vacunas contra el Covid por algunos países contra viento, marea, convenciones y tratados sigue siendo un ejemplo muy actual.

Por lo tanto, para algunos Estados el dicho dela regla con que midas, serás medido no aplica y siquiera pretender lo contrario sería “atentar” contra el status quo y correríamos el riesgo de que esos países o alguno de sus “chavos” nos reprendan.

En términos legales lisos y llanos, toda regla tiene su excepción y bajo ciertas cuestiones atípicas o apremiantes está justificado aplicar excepciones, el problema se agudiza cuando un país o grupo de países las implementan tan seguido que ya no se sabe si lo “normal” es aplicar la ley o las excepciones.

Como ejemplo, así sucede con los subsidios que por cierto todos los países los implementan, pero cuando se aplican en ciertos países se llaman “Apoyos y Patriotismo” mientras en otros “Populismo y socialismo o comunismo”, imprimir Fiat money y las intervenciones directas o indirectas en terceros países son de los subsidios populistas más socorridos por algunos de ellos, sobre el tema escribí hace no mucho tiempo un breve análisis sobre el caso de México, aquí.

Debemos recordar que algunos o muchos de los Estados del mundo, a menudo actúan bajo la premisa de sus propios intereses (de su población, empresas, etc.) primero antes que los de los demás, aunque sea de manera disfrazada y no palpable salvo que veamos la imagen completa; sin embargo el “problema” para ellos surge cuando los, digamos, 165 países restantes del mundo deciden hacer lo mismo, sin olvidar el hecho de que es muy común ver que se asuma el papel de víctima, el caso de los hackeos es un ejemplo clásico. Recordemos que cuando todo mundo aplica excepciones, ya no es “negocio” para los que aseguran que sólo ellos tienen derecho a implementarlas, porque se vuelven constantes y ya no hay ventaja.

Ahora bien, tenemos que esas resoluciones, leyes u otras serán tal vez vinculantes -en cierto grado- para algunos países, digamos los mismos 165 de siempre incluyendo a México so pena de que nos reprendan, pero para otros no.

{En México inclusive algunos aplauden o piden a gritos que terceros países intervengan en cuestiones internas, que reprendan a mi país o que les ayuden a promocionar sus aspiraciones políticas o grillas, incluso recibiendo dinerito gratis como ha sucedido con algunos partidos políticos de facto mexicanos. }

Siguiendo con la idea, esto representa un problema de fondo para esos 165 que los dejan en desventaja en comparación con la minoría restante o dominante, si añadimos temas como la aplicación extraterritorial o supranacional de leyes nacionales de algunos Estados y los unilateralismos, se vuelve aún más complejo, tanto que incluso hay doctrinarios que dudan de la existencia real de un Estado de Derecho Internacional; aprovechando aquí dejo una definición conceptual de Estado de Derecho, que dicho sea de paso no sólo en México se ha tergiversado mucho en los últimos años; recordemos que su análisis y principios son más complejos que aprendérselos de memoria o recitarlos en latín.

La anterior desventaja subyace en que esos países para quienes cumplir con los tratados internacionales, convenciones u otros es vinculante y obligatorio “no matter what” o bueno mejor dicho, una minoría de países y sus “chavos” dicen que así debe ser, pero para ellos no aplica obviamente, siendo que estos últimos cada vez y con mayor frecuencia aplican excepciones que están “prohibidas” para otros; es aún más curioso cuando esos mismos países que supuestamente ostentan un tipo de derecho cuasi-divino de no cumplirlos o cumplirlos cuando les es conveniente, son aquellos que en voz alta exigen a los demás que los cumplan, incluso mediante amenazas y propaganda que todos conocemos si leemos un poco. Dirían por ahí, menuda dicotomía.

En varias ocasiones escribí sobre la naturaleza de los contratos y de las excepciones ante algunos casos de confusión en México sobre una supuesta santidad o carácter absoluto del texto legal o de la imaginaria inmutabilidad de la ley, como aquí, sin que esto sea regresarme a nuestras clases de teoría de las obligaciones, teoría del Estado, principios fundamentales del derecho, etc.

Aquí el área de oportunidad puede ser diseñar estrategias de cobertura -hedge- contra estas distorsiones legales, intervenciones económicas y políticas -status quo-, que según he constatado, en el mundo sí existe una tendencia hacia ello y hacia disminuir los riesgos asociados con estas prácticas, no sólo diversificación de monedas, reservas o en el suministro de ciertos productos sino también disminuir la exposición a caprichos o como dirían mis amigos del norte, el “grasping at straws” de algunos y transitar hacia una mayor regionalización o producción interna, que a mi parecer expeditará aún más la reconfiguración del mundo -y sus bloques- en esta transición hacia una multipolaridad y democracia internacional que puede resultar también en la diversificación de opciones para países como México; espero que esto se materialice en la siguiente década.

Entrando en materia energética, hablaré un poco sobre uno de mis temas favoritos, el Acuerdo de París del cuál se han desprendido muchas interpretaciones, resoluciones y propaganda política de unos países contra otros, México no se ha salvado de ello, especialmente cuando los países que su población genera mucha contaminación, deforestación, basura, etcétera son los qué, igual como sucede con los tratados o convenciones, les urge más que otros lo cumplan pero no ellos y acusan de incumplimiento o violaciones a los demás, claro está, en cada oportunidad que tienen.

Esto se relaciona con los primeros párrafos de esta columna de opinión en el punto de origen del Acuerdo de París, la POLÍTICA detrás del mismo, su naturaleza, redacción, interpretación, sus documentos o resoluciones accesorias y bueno, podríamos decir que hasta su implementación, muy asimétrica por cierto.

Imagínense que países como los de Europa, Australia o EUA son los que su población más deforesta -domésticamente y deforestación importada-, que más emiten CO2 -los números aquí, aquí y aquí– y que más han contribuido históricamente hasta la actualidad para llegar al punto de inflexión o crisis climática en que estamos hoy, son los que más se “preocupan” por lo que hacen otros países mucho menos contaminantes como México; aunque 25 millones de australianos que contaminan lo mismo que 100 millones de mexicanos o 300,000 islandeses que contaminan lo mismo que 1 millón de mexicanos tal vez tengan razón, pero lo dudo.

De igual forma, imaginemos estos países que más exigen a otros que disminuyan su producción de CO2 o que implementen proyectos renovables como Inglaterra, que si bien está haciendo lo posible por disminuir su huella de carbono internamente, siguen produciendo y exportando combustibles de la peor calidad posible a África, la nota aquí, pero no se le “dice” que dejen de contaminar el mundo, a Europa y EUA que siguen importando carbón vegetal “sustentable” para su carnita asada proveniente de la deforestación en Nigeria, la nota aquí, tampoco se les diga que tomen cartas en el asunto y lo mismo para empresas automotrices ligadas con tala ilegal de árboles en otras regiones, la nota aquí, pero bueno ejemplos hay miles.

Si alguno de estos casos fuera México, aparte de tener 100 reportajes en los medios por semana, ya hubieran impuesto sanciones, retirados créditos o aplicado cualquiera de las medidas “coercitivas” y de presión asimétricas de costumbre. Exigen que nadie más construya refinerías ni capacidad adicional para procesamiento de hidrocarburos, pero no veo que Europa o EUA, Canadá y otros pocos más desmantelen las suyas.

A manera de introducción como parte de una crítica – análisis debidamente fundamentado, sobre este famoso Acuerdo de París que publicaré en las próximas semanas, les adelanto que incluyo temas como:

 

  1. Por ejemplo, el que EUA, Australia y Canadá, donde sus pobladores y estilo de vida producen 4 veces más CO2 que México o que los mexicanos, para x año “deban” reducir el 35% de sus emisiones igual que México, me parece un sinsentido completo. ¿No deberían ellos reducir como el 80% y México el 35%?
  2. Que países con altos porcentajes de carbón u otros combustibles fósiles en su matriz energética efectiva e instalada -365/24/7- como Australia o los amigos alemanes y europeos, “deban” sustituir digamos el 35% de esa generación con renovables para x año, igual que países con matrices energéticas menos contaminantes, en lugar de ellos disminuir por lo menos digamos un 60%, también es un sinsentido.
  3. Europa que desde hace décadas ha devastado y sigue devastando sus bosques, los números aquí, recriminan a otros países sobre la deforestación y ni siquiera hablan de reforestar su territorio, pero bueno quejarse del Amazonas tal vez es buen “negocio”.
  4. Ver cumbres climáticas que parecen cumbres de venta de tecnología, donde se “cree” que sólo es cuestión de instalar proyectos de generación eléctrica o fabricar coches sin considerar regenerar el planeta ni resarcir lo que históricamente han contaminado, es triste e irrisorio a la vez.
  5. Querer vender que Net Zero no debería incluir contaminación -CO2, residuos radioactivos, químicos, etc.- acumulada, producida, importada y exportada suena muy ingenuo, pero repito vende muy bien en la TV y los periódicos. Vivimos en un planeta con una atmósfera, no en países o regiones con atmósferas separadas.
  6. Comparar países que invierten en renovables o energía limpia pero que tienen la facilidad de imprimir dinero a discreción con otros a los que se les reprende por no poder “hacerlo”, es otro sinsentido. Ejemplo: Subastas eléctricas al por mayor, que el Estado asuma obligaciones de pago a más no poder, para que después a países como México y otros se les reprenda por incrementar su ratio de deuda-PIB etc., mientras los “chavos” le aplauden a sus jefes porque pueden “pagar” o garantizar obligaciones con aire o “dinero” de la impresora.
  7. Creo firmemente que podemos salvar al planeta y a la humanidad, pero no si continuamos empeñándonos en vender únicamente una o dos panaceas para resolver este complejo problema. Cada uno -proporcionalmente- debemos poner nuestro granito de arena.

 

Independientemente de lo laxo de las “obligaciones” para una minoría de países, estos tampoco las cumplen o van aplazando su cumplimiento, recuerden que prometer no empobrece y sale bien en la foto.

Siendo así, a países como México nos toca cumplir con el Acuerdo de París mientras a otros no que incluso se autoasignan derechos a excepciones para no “obligarse” en términos equitativos o proporcionales, nosotros sí pero poquito, ah y que nuestra foto salga muy seguido en las noticias, revistas y periódicos.

El tema es más complejo y profundo sin duda, algunas personas dicen que no deberíamos cuestionar lo ya establecido o que si lo hacemos es porque no le entendemos, pero un servidor cree que aunque ciertas cuestiones o el status quo tal vez nunca cambien -diríamos en México, dejar el hueso les cuesta trabajo a algunos- vale la pena expresarse sin muchas elucubraciones a pesar de estrategias como aquella de convencimiento o refutación colectiva descritos en el Project Blue Book cuya eficacia se ha ido diezmando a través del tiempo conforme el flujo de información y desinformación se torna más ágil o que ya no corresponde únicamente a algunas cadenas o grupos saber y decir la “verdad”; no olvidemos que sistemas parecidos o menos arcaicos -que no dejan de ser arcaicos- pero muy elaborados de propaganda, continúan impulsándose por algunos hasta hoy en día, como decir que si hablas de o contradices a los “jefes”, a sus “chavos”, puntualizas las desventajas propias de cualquier tecnología o solución y propones cambios, quiere decir que estás en contra de o que eres una oveja descarriada porque odias a x, y o z y te llevan a la hoguera, etc.

Creer en verdades absolutas, panaceas, absolutismos o en la incuestionabilidad de algunas personas, países, entes, políticos o grupos nos podría llevar a un tipo de obscurantismo moderno, no porque sea impensable que ya se esté fraguando.

Como siempre, agradezco a todos aquellos que se dan el tiempo de leerme, escribir es un hobby que disfruto mucho.

Para terminar, espero que todas las mamás se hayan pasado un muy feliz Día de las Madres en compañía de sus seres queridos y que hayamos recordado con mucho cariño a las que lamentablemente ya no están con nosotros.

 

Cualquier comentario estoy a sus órdenes en: rogelio@huastecaventures.com

 

*/ Rogelio Calderón es socio en la empresa de consultoría Huasteca Ventures y está especializado en temas energéticos e industriales, tiene más de 16 años de experiencia en México y el extranjero, es abogado por la Universidad Anáhuac con diversos estudios en el ITAM así como en otras instituciones y cuenta con un MBA por la University of Texas at Austin.

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