miércoles, septiembre 22
Shadow

SUBSIDIOS, INCENTIVOS Y APOYOS BUENA ONDA

Publicada:

Últimamente he observado una “batalla campal” entre aquellos que apoyan los subsidios, incentivos, apoyos -o el eufemismo que gusten utilizar- que fueron otorgados a ciertos actores del sector energético e industrial en el pasado y aquellos que actualmente no los apoyan o buscan eliminarlos.

Casi todos los argumentos que he leído o escuchado se circunscriben a defender desde un punto de vista etimológico si son subsidios, incentivos o apoyos. Al final del día, analizar la forma en lugar del fondo, ante el miedo de algunos a llamarlos subsidios -dirían por ahí los propagandistas: Dios me libre de subsidios socialistas, etc.- y el interés de otros por no utilizar eufemismos para referirse a ellos, nos lleva a muy pocos lados.

 

Primero debemos entender que un subsidio, apoyo, o como gusten llamarles son excepciones a una regla, esto es, representa una ventaja competitiva o económica frente a aquellos que no gozan de ellos.

Segundo, para que represente una ventaja competitiva o económica no deben ser generales, si no se convierten en una constante.

Tercero, al ser excepciones e independientemente del nombre que se les quiera dar o la forma en que se apliquen, ya sea directa, indirectamente, en dinero, especie o mediante el otorgamiento derechos o prerrogativas adicionales a otros como de no pago o exenciones totales y de pagar menos o exenciones parciales, en términos generales deben ser otorgados por un gobierno, Estado o por la legislación misma, en su caso. No hay que confundirlos con descuentos, a menos de que deriven de contratos que celebre un Estado con particulares actuando este último como sujeto de derecho privado, muy interesante tópico por cierto.

También hay subsidios, incentivos y apoyos arbitrarios fuera de la ley o escondidos, pero ese tema es diferente.

Cuarto, generalmente se justifican bajo ciertas premisas como incrementar el uso de ciertas tecnologías, atraer inversión de empresas extranjeras o nacionales, desarrollar cierta zona o actividad económica, etc. De igual forma estos subsidios, incentivos, apoyos u otros, llegan a crear restricciones innecesarias a la libertad de contratación de los particulares y del Estado.

Quinto, por más que la propaganda quiera vender que sólo México busca aplicar subsidios o los aplica, es un sinsentido completo.

Pero podemos considerar que al ser una constante que se aplica en todo el mundo -en mayor o menor medida, explícitos, implícitos o escondidos, etc.- y que las leyes permiten estas excepciones bajo ciertos lineamientos y premisas, es interesante el tema.

Sexto, todos los subsidios, apoyos, incentivos o similares que no son generales (constantes) crean asimetrías en los mercados y en la aplicación de las leyes, en mayor o menor medida, especialmente si son perpetuos o no tienen un periodo explícito y conocido de validez.

Séptimo, también casi siempre se justifican en aras del bien común aunque algunas veces en el bien o interés particular de un grupo de personas, mediante análisis de distintas variables para determinar los beneficios para quienes los reciban y detrimento para quienes no, se ponderan y quien los va a otorgar toma una decisión. Que se ponderen correcta o incorrectamente, simétrica o asimétricamente, etcétera es un tema aparte.

Octavo, no hay que olvidar el contrasentido de los subsidios, incentivos, apoyos o similares que son las obligaciones de pagar más por un derecho en vez de menos, digamos el famoso derecho a contaminar si tienes dinero para pagar el costo de ciertos instrumentos que a su vez provienen de incentivos para que otros obtengan beneficios adicionales provenientes de, digamos, la implementación de proyectos renovables o el “talo uno o cien árboles y pago una multa en lugar de tener que reponer los que corté o incluso más”. Pero ejemplos hay muchos, solo quiero poner el tema en contexto.

 

Existen otras variables a considerar, aquí únicamente presenté algunas que tienen que ver con la naturaleza propia de este tipo de excepciones.

Entonces tenemos que estos mecanismos excepcionales que crean asimetrías en los mercados y en la implementación de la ley se aplican en todo el mundo, independientemente del nombre que se les quiera dar, en el fondo tienen un mismo punto: Ofrecer una ventaja a ciertos esquemas o personas -físicas, morales, nacionales o extranjeras- sobre el resto de ellas.

Ahora bien, yo les llamo subsidios o apoyos e incentivos “buena onda” a aquellos que benefician a empresas, individuos o países y que derivan de una potestad o derecho discrecional de un Estado para otorgarlos e implementarlos o no; entre estos podemos encontrar las condonaciones de impuestos, restricción por distintas razones a principios de libre competencia (El caso de Huawei y miles más en Europa, México y EUA por ejemplo), ocupaciones e intervenciones económicas y militares, amenazas, órdenes ejecutivas y decretos, cancelar proyectos como las subastas eléctricas, Keyston Pipeline, bloqueos y sanciones, etc.

Dentro de estos apoyos buena onda, no puedo dejar de mencionar la calificación asimétrica por parte de organismos internacionales e instituciones o empresas que “opinan” sobre lo que sucede en el mundo, el ejemplo por excelencia es: La facultad extraordinaria y excepcional que ciertos países tienen de imprimir Fiat money o como yo le llamo, dinero y deuda de juguete. Dudo que esta “potestad” sea sostenible por mucho más tiempo.

Mientras al común de los paises del mundo, se les califica o insta a tener una mejor recaudación, mayor disciplina fiscal, invertir en renovables e incrementar su producción y muchos requerimientos más, otros pocos países “pueden” imprimir dinero a discreción, dárselo a sus empresas o habitantes, invertir, etc. “just because” y de ese mismo “dinero de juguete” que repartieron pueden recabar impuestos y crecer.

Los niveles de deuda ni la disciplina fiscal importan, claro está, ni la inflación o depreciación de una moneda al haber más dinero circulante aplica, tampoco mil principios extra que obviamente sí aplican para los 165 países del mundo restantes.

Esto es bien curioso porque uno de los principales argumentos -pseudo argumentos yo diría, ya que no ven más que la punta del iceberg- es el que dice más o menos así: ¿Cómo una empresa x, si es estatal especial énfasis, va a hacer esto o aquello si no tienen dinero? o A ver de donde van a sacar el dinero que necesitan.

Yo propondría que todo el mundo imprima dinero de juguete sin preocuparse por la deuda que nunca van a pagar, dárselo a todos los habitantes del mundo y listo, pero como toda excepción, si se generaliza ya no tiene caso para quienes sí pueden hacerlo y deja de ser buen negocio.

Cabe mencionar que la forma de justificar estas excepciones y subsidios por parte de algunos países con el respaldo de empresas u organismos que los “apoyan”, son muy elaboradas aparte de crear ventajas y asimetrías irracionales. Y ni se hable de que algunos países busquen equilibrar el mercado internacional por que ahí sí se vuelve complicado.

Pero bueno, regresando al tema tenemos que estos apoyos cuando ya están aprobados o se están implementando, lo más común es que aquellos que tienen derecho a o los reciben sean los que menos quieren que desaparezcan, por obvias razones. Se “atenta” contra el status quo.

Siendo así, en México hoy tenemos en el “ring” a dos proponentes o grupos principalmente

  1. Los que pretenden un equilibrio y piso parejo, pero sin que se toquen aquellos beneficios que en el pasado recibieron de excepciones provenientes de cambios a las mismas reglas que ahora defienden o justifican con ahínco que no deberían cambiar.
  2. Los que pretenden un equilibrio y piso parejo, pero que no han recibido los beneficios provenientes de las excepciones del pasado que los dejaron en desventaja competitiva frente a los que sí recibieron dichos “subsidios, incentivos, apoyos, etc” mismos que no defienden ni justifican estas asimetrías y con ahínco buscan que se eliminen o que cambie la situación.

Dentro de estos dos grandes grupos, tenemos desde funcionarios y exfuncionarios gubernamentales, partidos políticos de hecho y de facto, organismos, grillos, propagandistas, empresas privadas -mexicanas y extranjeras- micro, pequeñas, medianas y grandes incluso las públicas, emprendedores, candidatos políticos, comerciantes, cámaras empresariales, individuos pertenecientes a distintos partidos políticos y personas sin relación con algún grupo político, mexicanos y extranjeros, medios de comunicación, sindicatos, etc. Todo cambio presente, pasado o futuro afecta(rá) de manera muy diferente a cada uno de ellos, tal y como sucede en todos lados del mundo.

Respeto y reconozco que cada uno de ellos -nosotros- están en su legítimo derecho de expresar sus opiniones y tratar de impulsar o evitar los cambios propuestos en cualquier momento del tiempo o periodo gubernamental, ya sea para su beneficio, intereses y/o los de los demás. Todo depende del cristal con que se mire. Qué tan objetivo sea cada uno, ya es otra cosa.

Lo que un servidor espera, es que el diálogo entre los distintos actores se lleve a cabo de una manera más civilizada, sin insultos y llegando a acuerdos, especialmente que no se enojen si no les dicen que sí a todo, ni crean que alguno conoce la verdad absoluta o que propongan soluciones únicas y mágicas e incluso diciendo que una sola disciplina basta para explicar o mejorar una realidad socioeconómica. Dicho sea de paso, hay incluso quienes afirman que los proyectos de energía o inversión principalmente son temas -eminentemente- de ingeniería, economía o de leyes, con todo respeto no es así ni por favor.

No nos vaya a pasar como aquellos que expresaban al unísono que con la Reforma Energética pasada ya estábamos del otro lado e íbamos a producir 20 millones de barriles de petróleo diarios o que si el gobierno decide – no decide tal o cuál cosa se acaba o se va a acabar el mundo y México. <- Sarcasmo, disculpen pero me da casi tanta risa como sinsentidos generales y jurídicos que rondan por ahí como la santidad de los contratos, la libre competencia es absoluta nadie la restringe ni se puede, nadie cambia las reglas ni las leyes, retroceso, todo atenta contra el Estado de Derecho o “argumentar” las implicaciones económicas y estratégicas de convenios modificatorios como Dios les da a entender, etc.

Es un tema más complejo y extenso sin duda, pero con esto quiero invitar como siempre a las personas que hacen favor de leerme, a que investiguen y analicen más a fondo los eventos históricos, de dónde vienen las interpretaciones, que tipo de datos son, si son comparables en términos absolutos, actuales y/o prospectados, pero todo en su conjunto como una imagen completa, sin dejarse llevar por los movimientos mediáticos y su chamba propia de información o desinformación.

En las próximas semanas, junto con un Instituto lanzaremos una serie de podcasts sobre temas específicos relacionados con México y el mundo, ahí podremos analizar más a fondo algunos de los temas que mencioné en esta columna y en otras anteriores.

 

 

Cualquier comentario estoy a sus órdenes en: rogelio@huastecaventures.com

 

*/ Rogelio Calderón es socio en la empresa de consultoría Huasteca Ventures y está especializado en temas energéticos e industriales, tiene más de 16 años de experiencia en México y el extranjero, es abogado por la Universidad Anáhuac con diversos estudios en el ITAM así como en otras instituciones y cuenta con un MBA por la University of Texas at Austin.

Disculpa, no puedes copiar contenido de este sitio.