miércoles, septiembre 22
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IMPLICACIONES Y EVALUACIÓN DE UNA SOLUCIÓN PARA EL SUMINISTRO DE ELECTRICIDAD O GAS NATURAL

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“Más vale un por si a caso que un quién lo hubiera sabido”

– Dicho popular

 

 

A lo largo de mi carrera y experiencia personal, al momento de evaluar la adquisición de cierto producto me he dado cuenta que la multitud de opciones e información disponible muchas veces complica la toma de decisiones.

Siendo así, también he visto que entre más complejo o costoso sea un producto, mayor es la dificultad para evaluar las ventajas, desventajas, beneficios e inconvenientes de dicho artículo, salvo que estemos familiarizados con el sector, por ejemplo comprar una motocicleta si soy ingeniero mecánico, trabajo en el sector automotriz o si mi hobby es la mecánica, en el entendido que una decisión empresarial no se toma con base en una disciplina única.

Como se ha explicado extensamente en literatura de negocios y de comportamiento de los consumidores, algunas veces la publicidad sobre las bondades o riesgos de un producto pueden resultar confusos, incompletos o en el hecho de que percibamos más ventajas que desventajas, e incluso viceversa, no por que así sea necesariamente; puede ser debido a que prestemos menos atención a los riesgos por un exceso de optimismo y lo contrario si lo vemos con exceso de pesimismo o por el anhelo de venderle la idea a mi novia, esposa o a mi jefe.

En varias ocasiones he mencionado este ejemplo ya que me gusta mucho por tener carácter ilustrativo: en la antigua Roma existían dos conceptos hoy en desuso “Dolo Bueno y Dolo Malo” y creo que de cierta manera continúan definiendo nuestra percepción de las cosas hoy en día, aunque los conceptos han evolucionado en sí, sin que esto sea pretender o insinuar que la publicidad es mala o que engaña a la gente, ni generalizar o cuestiones similares, por supuesto.

Creo también que entre mayor cantidad de datos e información que el consumidor, cliente o comprador tenga a la mano y que sean lo más objetivos posible les permitirá llevar a cabo un mejor proceso para la toma de decisiones fundamentadas, con datos objetivos, subjetivos y predicciones, sin absolutismos. De igual manera, será necesario o útil un análisis detallado y una combinación racional de la información. Ni todo es bueno pero tampoco todo es malo.

En México he visto que de las tantas empresas consumidoras de gas y/o electricidad, solo un pequeño porcentaje de ellas han incorporado un área interna de energía o una para administrar los suministros energéticos, lo cuál de cierta forma les brinda mayor capacidad de análisis sobre las opciones o soluciones que les presentan, porque es sabido que el suministro de algunos de estos tipos de insumos atienden a variables y fundamentales diferentes a los que se consideran al momento de llevar a cabo la procura de otros productos, lo mismo aplica para contratos energéticos; pero por el otro lado existen también empresas que deciden no incorporar un equipo in-house, lo cuál tampoco es incorrecto y atiende a muchas cuestiones y estrategias completamente válidas.

Sin embargo, en cualquiera de los dos casos anteriores, a menudo surgen problemas y muchas veces están asociados con la toma de decisiones -tal vez- apresuradas o sin mucha información objetiva sobre todas las variables, opciones y escenarios, como resultado de la implementación de una solución o compra de un producto, por ejemplo:

► Cierto tiempo después de la firma del o los contratos de suministro, compra, instalación o implementación de una solución, los clientes comienzan a darse cuenta que aquello que adquirieron, por alguna razón no les brinda los retornos, ahorros o eficiencias que les fueron prometidos.

Las consecuencias podrían ser diversas, más allá de las que puedan surgir de soluciones mágicas o supuestamente aplicables a todo mundo:

i.- La calidad no fue la promocionada y no puedo exigir un cambio.

ii.- los costos indirectos resultaron mayores a lo esperado, por tanto el costo total incrementó también.

iii.- las opciones de salida resultan muy costosas, por tanto es mejor perder menos dinero quedándose como estamos en lugar de implementar un cambio. “Los términos y condiciones de un contrato se traducen en implicaciones financieras, económicas, contingencias y riesgos”

iv.- los costos de cambio resultan muy altos debido a la dependencia o falta de flexibilidad de la solución, cadena de suministro, contrato o producto.

v.- de los 3 escenarios que generalmente se consideran en la evaluación de una solución (base, mejor y peor) sólo consideramos los riesgos del mejor escenario y no estábamos preparados para otro tipo de contingencias inesperadas, pero previsibles.

vi.- surgieron problemas con la solución o producto que afectaron más allá de un centro de costos, e.g. el número de productos terminados disminuyó como consecuencia de la falta de suministro o suministro fuera de los parámetros acordados, resultando en incumplimiento de contratos que la empresa tiene con sus clientes o pago de penalidades por falta de entrega de productos terminados.

vii.- ante las fallas en el suministro no se pudo encontrar un producto substituto a tiempo, afectando las operaciones de la empresa.

viii.- los costos o ahorros intangibles e indirectos no fueron monetizados ni incluidos, por tanto mi costo total incrementó.

ix.- nos falló el cálculo del costo total y su temporalidad o incluso se sobredimensionó la solución.

x.- muchas otras.

En este sentido, algunas causas que podemos atribuir a lo anterior podrían ser:

a).- Seguimos una serie de pasos que considerábamos como absolutos o que “no podían fallar” sin tomar en cuenta las características inherentes propias de un proyecto, necesidad o contingencias que pudieran surgir, así como la estrategia de mitigación de riesgos previsibles para hacerles frente, tal vez por premura o presión por tomar una decisión pronto.

b).- En la planeación del proyecto, se consideraron ciertas predicciones como valores absolutos o no consideramos cambios en algunas condiciones y variables con el paso del tiempo; como sabemos estas no son estáticas sino que varían, ejemplo claro es cuando nos dicen que siempre es mejor una tarifa fija o que únicamente hay que comparar tarifas de años pasados, cuestiones que son por demás incorrectas o engañosas.

c).- Algún parámetro o valor falló en los modelos financieros, por ejemplo: Se tomó en cuenta únicamente la tarifa lisa y llana de una oferta sin considerar los costos no monetizables en el corto plazo (que impactan mayormente al VPN) o en el mediano y largo plazos, por ejemplo, falta de suministro o los costos adicionales para poder conectarse a una red de gasoductos o un sistema eléctrico, tiempos, costos ocultos (que o son ocultos o no nos los informaron).

d).- Consideramos que sólo existían una o dos soluciones posibles y disponibles en el mercado o en la ley para cubrir las necesidades de todas las empresas, al menos eso decían las noticias y los que “sí” saben.

e).- Otras más.

Existen contratos, proyectos y activos con posibilidad de ser optimizados, migrados o de diversificarse.

Sin obviar la realidad, vale la pena mencionar que en términos generales y con sus respectivas excepciones, la compra, adquisición de equipos o contratación del proyecto llave en mano es el segundo e incluso el tercer paso en la estructuración de los proyectos de inversión (independientemente del tamaño), sin embargo a veces se considera como el primer paso, posiblemente debiendo pagar con capital propio, sin considerar esquemas de financiamiento más allá de los que ofrecen los proveedores de equipos o la banca tradicional.

En este sentido, a pesar de que todo mundo cometemos errores en la toma de decisiones como lo es la procura de insumos energéticos o evaluación de proyectos y aunque es preferible planear con la mayor cantidad de información posible, a veces nos encontramos con activos de generación de electricidad de tamaño mediano y pequeño (a estos me referiré en este apartado) que por una razón u otra están subutilizados, los motores, paneles o turbinas están en la bodega, o son proyectos ya construidos que a veces no operan óptima ni eficientemente derivado de indirectos como del contrato de suministro de gas o de sus componentes; en estos casos, a veces se llega a pensar que si de por sí me costó mucho dinero en el pasado instalar la planta (algunas veces con costos por encima del mercado, proyectos sobredimensionados o un inadecuado financiamiento) ya no es de mi interés invertir dinero adicional para incrementar el costo-beneficio porque el esquema financiero, legal, técnico u operativo en que se estructuraron no funciona o porque es muy complicado echarlos a andar de nuevo, muy respetable cada opinión.

Alguna vez escuché: “Tal empresa instaló un proyecto igual y no le dio resultado, le dejó pérdidas” a lo que yo contesté con conocimiento del esquema de negocio de ambos: “El proyecto sí funciona, es igual o muy parecido al tuyo pero no está estructurado de la misma manera”, con esto quiero ilustrar que no se trata únicamente de los componentes físicos, cables, interconexiones, paneles solares o motores que se utilizarán sino de todo lo que hay detrás, desde el financiamiento, contratos, caso de negocio, financiamiento, esquemas de suministro y contratación, etc.

Un ejemplo es que si yo compré para mi empresa el mismo coche que otra empresa vecina, pero yo estoy pagando 10% de interés sobre el crédito y el otro paga 5%, si la utilización de mi coche es menor que la del otro o si los vehículos legales y estructura del segundo me representa un ROI más alto, entonces los retornos totales y la utilidad provenientes de cada coche son diferentes, aún cuando los costos de los activos sea similares.

Otro ejemplo es cuando tenemos una planta de generación con gas natural de capacidad media o pequeña y comentan que es mejor no utilizarla por buscar un terreno aledaño, comprarlo e instalar un parque eólico para suministrarse electricidad en lugar de optimizar la planta de gas; sabiendo que ambas opciones no son proyectos excluyentes, al contrario son complementarios por cuestiones de seguridad, balance, potencia y diversificación, aunque hayan tenido malas experiencias en el pasado.

Pero las buenas noticias son que en estos casos no todo está perdido, ya que si invertimos tiempo y trabajo involucrando varias disciplinas existen formas de optimizar, diversificar, configurar, estructurar o reestructurar un activo – solución e incluso complementarlo sin necesidad de comprometer las metas, costos ni el valor de la empresa, pero caso por caso será diferente. Lo mismo aplica para un contrato, no siempre el hecho de haberlo firmado significa que tenemos que vivir con él.

Tener la percepción de que algo sea “barato o conveniente” no significa que no se esté dejando dinero sobre la mesa.

Por ello y con base en mi experiencia, creo que siempre es valioso para las empresas contar con una visión externa que tenga menor exposición a un sentimiento o predisposición interna a considerar un proyecto, solución o producto como bueno o malo, conveniente o no; especialmente si la visión externa es ajena a ciertos intereses. Grilla o cuestiones políticas de algunos grupos, personas y empresas, aparte; para de esta forma optimizar e incrementar los beneficios obtenidos por el cliente, usuario final o comprador, dependiendo de sus necesidades particulares y reales.

Recordemos que las fuentes de generación eléctrica, suministro de gas y estructuras para configurar un proyecto o solución son muchas, incluyendo las mixtas o híbridas y su conveniencia depende mucho de la ubicación, de los insumos disponibles y de los requerimientos operativos del consumidor. Todo riesgo se puede administrar, acotar o minimizar. Por ello es sabido que copiar y pegar soluciones o modelos es muy ineficiente.

Por último, quiero recomendar a las empresas que consideren evaluar o reevaluar sus opciones en el Mercado Gasista y en el Mercado Eléctrico Mexicano, y aquí no está de más mencionar que hay que evitar confundirlos con el Mercado Eléctrico Mayorista o con la distribución de gas con comercialización al creer que estos dos esquemas son las únicas opciones que existen en el Mercado Mexicano, no es así y hay muchas otras alternativas a nuestro alcance.

 

Si usted tiene algún comentario o duda, estoy a sus órdenes: rogelio@huastecaventures.com

*/ Rogelio Calderón es socio en la empresa de consultoría Huasteca Ventures y está especializado en temas energéticos e industriales, tiene más de 17 años de experiencia en México y el extranjero, es abogado por la Universidad Anáhuac con diversos estudios en el ITAM así como en otras instituciones y cuenta con un MBA por la University of Texas at Austin.

 

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