miércoles, septiembre 22
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¿REGIONALIZAR EL MERCADO ELÉCTRICO MEXICANO?

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Algunas consideraciones

Desde hace muchos años y alrededor del mundo, ha existido una tendencia cada vez mayor hacia regionalizar o eficientar mercados eléctricos, segmentarlos o reducir su tamaño -más allá de las redes aisladas- por distintas razones, una de ellas es para acotar los riesgos asociados con su cadena de suministro y con los eslabones que sean susceptibles de sufrir disrupciones o que puedan causar problemas en el servicio, ya sean derivados de errores humanos o de externalidades como el caso reciente en México del apagón del 28 de diciembre de 2020, que dicho sea de paso no es algo impensable ni que no haya sucedido en cualquier sistema del mundo.

Desde antes de la última Reforma Energética, algunos proponentes -como un servidor- consideramos que se debería segmentar un poco más el sistema eléctrico, pero aún cuando en su momento no se pudo “convencer” a quienes estructuraron dicha reforma, creo que esta idea como concepto de planeación a futuro no se debería descartar.

México es un país que históricamente cuenta con un sistema eléctrico integrado o interconectado, uno en Baja California y algunos más pequeños aislados de cierta forma; también tiene una extensión territorial de +/- 2 millones de kilómetros cuadrados, distancias entre ciudades como Mexicali y Chetumal de poco más de 3,000 kms. en línea recta, 32 estados, alrededor de 2,500 municipios, 135 ríos principales, 2 grandes cadenas montañosas, mesetas, sierras, cordilleras y desiertos, tiene una población de casi 130 millones de habitantes, cuenta con unos 4 millones de micro, pequeñas y medianas, entre otras particularidades.

Existe información y opiniones sobre cuáles fueron los modelos o países que tomaron en cuenta nuestros legisladores y reguladores como base para estructurar, o mejor dicho reconfigurar el Mercado Eléctrico Mexicano, tal vez fueron algunos que se desarrollaron como un solo mercado integrado, tal vez otros con mercados segmentados por estados o regiones, algunos que tenían una empresa estatal como CFE, otros que no tenían empresas estatales, pero a ciencia cierta no podría afirmar que fue uno u otro únicamente. Aunque no sería impensable que se haya copiado y pegado en su mayoría un esquema de otro país o región, que como sabemos ha sido una práctica de cierta manera común en México; a título personal el copy-paste se me hace una solución apresurada y poco eficiente.

Generalmente la procura o suministro de electricidad al igual que como sucede con casi todos los insumos de una empresa, se trata de una Decisión operativa, estratégica y de negocio (No únicamente sobre cuantos cables se conectarán a la subestación o si firmo un PPA por 20 años, si instalo generación en sitio interconectándome a la red o no, ni cuestión de novedades o rutinas, etc.) con lo que ello implica, así́ como las particularidades propias de su naturaleza, sus implicaciones financieras, económicas, de planeación y contractuales.

En diversos textos, literatura o derivado de nuestra propia experiencia sobre cadenas de suministro y logística, podemos encontrar principios relacionados con la eficiencia, pérdidas o merma, distancia, costos y riesgos (no únicamente sobre disrupciones en el suministro físico de un producto) que existen entre el punto de origen y el o los destinos, que en contexto, estos últimos son nuestros centros de consumo de electricidad.

Recordemos que los riesgos y las contingencias, después de todo, son costos potenciales adicionales a la tarifa eléctrica integrada que pagamos o podríamos pagar en un momento determinado, mismos que deben ser monetizados, sin olvidar los costos de cambio y de salida.

“El conmutador centralizado de una pizzería te enlaza a la sucursal más cercana a tu domicilio, no a la más lejana.”

Las distintas empresas que coexisten en México, independientemente de su tamaño, ubicación y la nacionalidad de sus accionistas o representantes, tienen algo en común: directa o indirectamente, en mayor o menor escala consumen electricidad.

Sin generalizar, creo que en muchos casos podríamos considerar que entre mayor sea la distancia entre el punto de origen y el destino, representa un mayor costo y riesgos, mismos que repito, al final del día se trasladan y deberán ser asumidos tanto por el consumidor o comprador y el vendedor o revendedor, en cierta medida.

No todo se circunscribe a economías de escala, debido a que convergen muchísimas cuestiones y variables, por lo tanto, la generación localizada de menor escala, la centralizada de mayor escala y distintas tecnologías, no necesariamente compiten entre sí.

Ejemplo: No por el hecho de que una planta de generación centralizada produzca electricidad a 1 peso por MW pero que requiere 300 kilómetros de líneas de transmisión y 30 kilómetros de líneas de distribución + costos de congestión de nodos para llegar al consumidor, va a ser más barata para el usuario final que una que produzca electricidad a 10 pesos por MW pero que esté localizada a 500 metros del centro de consumo, esto sin tomar en cuenta los riesgos y contingencias potenciales que se asumirían.

Para el caso que nos ocupa, en cuestiones de suministro eléctrico debemos tomar en cuenta que no todas las ubicaciones o centros de consumo se rigen bajo la misma lógica ni involucran las mismas variables, ya que, si no cuentas con disponibilidad o capacidad de transmisión, distribución o tenerlas es muy caro, tu costo de oportunidad puede ser no tenerlo o incrementar tus costos de producción u operación. Ejemplo, si tienes que construir infraestructura a tu costo como una subestación, gasoducto de última milla o línea de transmisión adicionales, ya sea con desembolsos o inversión en el momento o a mediano-largo plazo a través de pagos periódicos, 1 peso de enganche y el resto en “paguitos”, incluso financiando institucionalmente el proyecto o utilizando otra estructura, el costo total de la tarifa y su VPN sería mayor a lo que dice el contrato de suministro. Aunque algunos aseguran que lo mejor es que dicha infraestructura la pague o subsidie alguien más.

Podemos ver en algunas facturas de suministro eléctrico que los conceptos de costos trasladables incluyen la transmisión y distribución, sin que a la fecha se tenga claro como se calculan dichas tarifas en la realidad, esto por muchas razones, una de ellas creo yo es que existen variables que no obedecen a principios de mercado todavía, ya que la reconfiguración actual del Mercado Eléctrico Mexicano es aún muy inmadura, imperfecta e incompleta, pero según se ha dicho, tal vez así́ será́ algún día, con base en la oferta-demanda en un país de 2,000,000 de kilómetros cuadrados.

o el de México, se llevarán muchos años y requerirán cambios, ajustes o reequilibrios en su realidad propia, pruebas y errores, previo a que puedan ser considerados como maduros, operativos y funcionales plenos. Ejemplos similares en el mundo hay muchos, aunque con esto espero no romper la burbuja de aquellos que atribuyen cualidades de perfección o santidad al mercado eléctrico mexicano e incluso a algunos de sus actores. Por lo tanto, no valdría la pena proponer cuestiones aplicables a un mercado maduro, soluciones politizadas, únicas, mágicas o supuestamente viables en todos los países y regiones.

Ahora bien, conociendo la situación física de nuestro sistema de transmisión y distribución, algunas personas han indicado que efectivamente es importante reforzar y construir nueva infraestructura, para de esta forma disminuir los costos para los usuarios finales y eficientar el mercado; sin embargo, no es tan sencillo y continúa existiendo el concepto de costos de inversión y su correspondiente retorno, el modelo de contratación, su exigibilidad, excepciones y el no menos importante tema de cómo se van a distribuir y recuperar estos costos directos e indirectos de forma equitativa.

En otros países, como algunos europeos, podemos ver la línea de tiempo y capital que les tomó mejorar o renovar dicha infraestructura de transmisión y distribución de electricidad, así como los subsidios que fueron requeridos, aunque hoy en día se usan eufemismos como apoyos, incentivos u otros por el estilo, considerando que muchos de ellos tienen extensiones territoriales más pequeñas que nuestro país.

Desde hace décadas y a la fecha, en nuestro país también existen pérdidas en la red de transmisión de electricidad, más allá de las razonables o propias del transporte de electricidad por cables; algunos indican que estas son de alrededor del 15%, aunque algunos otros especialistas calculan que las pérdidas son mayores debido a infinidad de cuestiones como interconexiones y líneas obsoletas, diablitos, nodos saturados, otras provenientes de equipos, redes, robos e impagos, etc. Estos mismos porcentajes de pérdidas, o se asumen por el Mercado, por CFE y el Estado o se traslada a los consumidores en el costo final (factura) del suministro eléctrico.

Aunado a lo anterior, existen otras perdidas e ineficiencias propias de la cadena de suministro de la electricidad, como pueden ser la intermitencia y respaldo, aquellas derivadas de un incorrecta estructuración de los proyectos de infraestructura, de los contratos o en la selección de tecnologías, penalidades no exigidas ni cobradas, subsidios asimétricos, etc.

Aquí quiero hacer hincapié en que los subsidios -o el eufemismo que gusten utilizar para referirse a ellos- no son malos en sí mismos, con algunas excepciones claro está, pero existen en todos los países y no sólo en mercados energéticos, aunque algunos quieran vender la idea contraria. En México el servicio eléctrico está considerado como de interés público, cuestión que tampoco tiene nada fuera de lo ordinario ni es excepcional en el mundo.

En el Mercado Eléctrico de un país como México, también existe el riesgo de otras distorsiones que a su vez se traducen en incrementos en el precio final para el consumidor, por nombrar algunas, inclusive que el “costo” de producción EXW sea muy bajo en un punto o que dicho bajo costo sólo considere el suministro para algunas horas del día, mes o año, no necesariamente se traduce en una tarifa menor para los usuarios.

Un ejemplo es que en mi ciudad natal Tuxpan, Veracruz tenemos grandes plantas de generación de electricidad -algunas contablemente depreciadas- que son destinadas mayormente para suministrar a la Ciudad de México, debido a lo cuál durante décadas los habitantes han pedido que las tarifas disminuyan para los usuarios del puerto, ya que son incluso más altas que las que se pagan en la CDMX, pero esta es solo una de muchas distorsiones que subsisten y que han sido ampliamente documentadas. Esperaría que en un futuro, se anunciara para el norte de Veracruz un esquema como el que se dio a conocer para el estado de Morelos, con el ciclo combinado de Huexca que al parecer suministrará electricidad primero al mismo estado, aprovechando la capacidad en un gasoducto que tiene una tarifa take or pay y que estaba subutilizado.

Si yo estoy ubicado en la CDMX, ¿Por qué́ debería comprar aguacate Hass proveniente de Filipinas si puedo acceder a comprar los producidos en Michoacán? A menos de que los únicos disponibles sean los de Filipinas y/o no exista producción en Michoacán, con lo cual mis opciones estarían limitadas.

En este contexto, creo que regionalizar el Mercado Eléctrico Mexicano diversificando las fuentes de generación, pero sin enfocarse únicamente en 3 tecnologías ni tener que construir kilométricas líneas de transmisión podría contribuir a eficientar su operación sin impactar las tarifas a la alza y de paso ayudar a solucionar algunos otros problemas que pueda tener el Estado Mexicano, la CFE, los participantes del mercado mismo y los usuarios finales; aunque no sería una tarea sencilla ni de la noche a la mañana.

Ya casi para terminar y en virtud de que el mercado eléctrico en México se desreguló parcialmente y del hecho que se crearon asimetrías y otras imperfecciones propias de su inmadurez así como de la natural curva de aprendizaje, algunas empresas consumidoras, generadoras y comercializadoras de electricidad podrían hacerse algunas preguntas como estas: ¿Cómo empiezo mi planeación y análisis? ¿Qué ofrezco y qué me ofrecen? ¿Qué esquema de suministro me conviene más? ¿Cómo evaluó una solución de forma independiente y objetiva? ¿Cuáles son las ventajas y desventajas de una solución u opción? ¿Me conviene incluir un activo de generación en mi balance o no? ¿Cómo estructuro mi propia solución? ¿Qué tecnología o tecnologías me convienen más? Si hablamos de dos o más tecnologías o soluciones ¿Son excluyentes entre sí? ¿Debo hacer lo mismo que mi vecino? ¿En serio está prohibido que los privados desarrollen proyectos eléctricos de x, y o z naturaleza? Pero de estos temas ya escribiré en otra ocasión.

Dado que el tema sin duda es más complejo, que las variables a considerar y mecanismos o estructuras que se podrían implementar son muchas, es preferible analizar las posibles soluciones con mayor detenimiento, profundidad y caso por caso.

Por último, espero que hayan pasado unas felices fiestas en compañía de sus seres queridos y ojalá este año 2021 esté lleno de éxitos, bienestar y salud para todos.

 

Si usted tiene algún comentario, estoy a sus órdenes en: Rogelio@huastecaventures.com y en https://www.linkedin.com/in/rogeliocalderon

 

/*Rogelio Calderón es abogado y consultor especializado en temas energéticos e industriales y socio en la firma Huasteca Ventures. www.huastecaventures.com

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